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La lancha de rescate chocó contra el cuerpo.
Más de una hora buscando el cuerpo de mi primo
y lo encuentran pasándole encima.
Cuando lo sacaron, el rostro estaba desfigurado:
fue la misma lancha, observó alguien.
Mis tíos estaban furiosos,
yo sentí que la vida se reía de nosotros,
como si desde el agua, con una mano, además, nos salpicara.
Se llevaron el cuerpo.
Mis tíos y yo regresamos a casa.
El aire de la mañana era fresco como un puñado de hierba
–con hormigas– en la garganta.
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